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Optimistas del Portillo en Cartagena

Por Antonio Rojas Mayol.

Del 11 al 14 de enero de 2017 parte del Equipo de Optimist del Club Náutico el Portillo se enfrentó, por primera vez, al mar en Cartagena de Indias. Y no fue tarea fácil. Los que saben, conocen que navegar en Cartagena en la época de enero es EXTREMO. Los vientos alisios, típicos del verano en el hemisferio norte, encaran la costa con velocidades constantes de 12 nudos en la mañana, que van en aumento con el correr de la tarde hasta más de 25 nudos. En otras palabras -y bien coloquialmente-  ‘vuelan vacas’ ,  las ‘palmeras se doblan’, y, hay que decirlo, pocos se atreven a salir al mar.

A lo anterior, que no es poco, se le suma un oleaje que dentro de la escollera y al frente de Tierra Bomba, en ocasiones impide ver un Optimist cuando está en la parte baja de las olas. Imagínese pues este escenario, bien distinto al que acostumbramos en nuestra querida represa, pero en una embarcación como el Optimist: tina andante, sin Bailer  y con timoneles que por primera vez lo hacían en el mar  ¡ Todo un reto para nuestros optimistas !

Sin embargo, allá nos fuimos. Los valientes optimistas fueron Juan Castro (13 años), Juan Esteban Granada (14 años) y Santiago Granada (11 años). La navegación se llevó a cabo durante 4 días con salida desde el Club Naval, gracias a la colaboración que nos prestó la Liga de Vela de Bolívar y su presidente Daniel Pontón.

Del balance la clínica de entrenamientos podemos señalar algunas conclusiones. En primer lugar, se superó la adversidad de un primer día de navegación que por las condiciones del mar dejó como saldo una fogonadura y una orza rotas. Esto debido a las grandes olas que se forman en la escollera que, como se sabrá, tiene 1.5 metros de profundidad y cuando hay olas muy grandes esta profundidad puede disminuir a menos de 1 metro. A pesar del susto y del daño en las embarcaciones, nuestros optimistas lograron sobreponerse y arrancar el siguiente día de entrenamientos con la misma sonrisa  y ánimos. TODA UNA LECCIÓN DE MAR Y DE VIDA.

En segundo lugar, se aprendió técnicas de orzada y popa con mucho viento y con olas. Lo cual es muy importante, y aunque siempre faltarán muchas horas para perfeccionar esta técnica, los optimistas avanzaron un montón. Habría que ver sus caras de alegría al alcanzar por primera vez velocidades en el Optimist que nunca habían logrado antes, gracias, por supuesto, al  ‘surfeo’ de olas en popa. Todo una experiencia.

En tercer lugar, los optimistas se dieron cuenta que, aunque nuestra represa es un bellísimo sitio de entrenamientos, en definitiva para mejorar como timoneles hay que también poder dominar las condiciones duras del mar.

Por último me queda agradecer a los papás que apoyaron el proyecto de la clínica, especialmente, a Marcela y Vladimir Castro, socios del club, que fueron los papás acompañantes. Igualmente, a Laura Tamayo quien fue la entrenadora de los optimistas durante casi todo el 2016. A nuestros optimistas   ¡ felicitaciones, a aprender más !. Ojalá esta sea la primera de muchas clínicas de este estilo y que se vuelva una tradición náutica más en nuestro Club Náutico el Portillo.

Buen viento y mejor mar.