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Néstor Trnka

Por Antonio Rojas Mayol.

El personaje del medio es uno de aquellos que con el tiempo y los embrollos de los que hace juego la memoria, pide un espacio especial, casi mitológico, en los corazones marinos de los navegantes colombianos que lo conocemos.

Venido del extremo sur del continente, lobo de mar, sabedor local de la Pampa y los pamperos a pesar de provenir de una comarca mas pequeña pero forajida que la Argentina, cuentan las historias que en una tarde de navegación fría del Sur, en Piriápolis, luchó con una ballena que le había quitado de un tajo parte de su tabla.

Hundiéndose ambos en batalla de sal, destellos, mordeduras y mar, Néstor y la ballena, silenciados en las profundidades inhóspitas y solitarias de donde la Plata se estrella con el mar del sur, terminaron exhaustos y ausentes de oxígeno.

Ambos, decididos, emergieron entonces a tomar aire y en un diálogo resoplado y caballeresco por el honor – y de los que solo pueden tomar parte seres que conocen de la verdadera nobleza de una batalla- acordaron las tablas. Dice la historia que la ballena en tributo a su adversario le reveló misterios desconocidos de los océanos azules de la tierra y, Néstor, cuentan, prometió acompañar a su otrora adversario, ya amigo, en su última travesía por el hogar que pertenece ambos: el mar…..

De las cosas de Néstor que recuerdo con tembloroso terror son sus manos; de dedos enormes, callosos y fuertes para enfrentar las escotas en la violencia de las tempestades pero a su vez finos para empuñar un cuchillo de cocina y pelar una papa con agilidad temeraria. Me acuerdo cómo con carcajada burlona pero con preocupación de padre -y al mismo tiempo que pelaba- nos decía: “che, qué hacés?.. es que sos boludo!!? se nota que te hacen todo en tu casa y no sabés pelar una papa!!”

Tan socialista como Pepe Mujica pero no por ideología sino por conocer el mar y saber que el mar condena al socialismo a las tripulaciones decididas a sobrevivir, las conversaciones nocturnas, mañaneras, de tarde y otra vez nocturnas podían retumbar siempre con un marcado tono social. Decían: “una semana entrenando con Néstor en Cartagena y sales más comunista que un guerrillo” ……

¡Saludo a vos, amigo: maestro del mar y de la vida!