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La Escandalosa. Breve relato de un sueño

Por Felipe Andrade.

Cuando me preguntan de dónde salió la idea de construir este velero, tengo que volver a muchos años atrás, cuando era un niño iba con mi padre a la laguna del Muña y al Club del mismo nombre, en esos años de la mitad de los 50´s, y me montaba en algo que según recuerdo debería ser como el casco de una barca de remos, y me imaginaba que iba cruzando el océano con una vela hecha con una ruana, y desde ahí siempre tuve en la cabeza construir un velero, bueno, e interesante.

Años después me regalo mi madre en un cumpleaños un libro de aventuras donde tres amigos construían un velero y se lanzaban a dar la vuelta al mundo, y ahí se armó yo creo la idea definitiva, regrese a Colombia a principios de los años 70, en Tominé comencé de nuevo con un MOTH de madera y luego un 420, y después un SNIPE y un LIGHTNING, al menos me gradué de todo tipo de veleros del lago, con otro navegante de esa época construimos los primeros OPTIMIST en fibra de vidrio, experimento que no funciono, pero desde esos años 70 con Douat, Herkrath y muchos más navegábamos de sol a sol los sábado y domingos, y el proyecto de hacer un buen velero seguía ahí.

En los años 80 me toco la suerte de iniciar el proyecto Caño Limón, y ahí volví a ver a Roberto Laignelet a quien había conocido cuando siendo un “chino” llego con su padre a tomar clases de navegación a la Marina de Guatavita, Roberto era el medico del carguero que la OXY tenía anclado cerca a Coveñas, y si bien lo veíamos poco en Bogotá , un día vino a mi oficina a contar que se iba a estudiar carpintería naval, eso coincidió con que para esa época yo había estado colaborando en el trabajo final de un velero hecho en Medellín por un amigo de mi padre, proyecto en el que también termino Rudy Salmang y que logramos botar en Cartagena, recuerdo haberle dicho a Roberto “ vaya y aprenda mucho, que cuando vuelva hacemos un barco”.

Roberto regreso por allá a finales del año 1996 Colombia y armo un pequeño taller en la finca de “la Guaca”, con el venia un italiano de nombre Dario, y estaban construyendo el SILVIA, mientras tanto Yo pasaba varios fines de semana en Cartagena ayudando a navegar el velero que les mencione, en la florida (USA) navegaba con un tío en la zona de los cayos y las Bahamas en un 36 pies, y además llevaba rato diseñando muebles,tenía como pasatiempo la carpintería, de manera que seguía en el aire de manera fácil volver al sueño del construir un barco.

Inicialmente el modelo escogido no era el que hoy vemos, era uno mucho más pequeño, sin embargo el sueño era “cruzar el océano”…y en esa época yo al menos creía que los sueños se podían cumplir, el destino se encarga del resto muchas veces.

Iniciamos de manera simbólica el 4 de septiembre de 1996 fecha que coincidía con el cumpleaños de Claudia (mi esposa) y ese día se tenían listas unas guías en madera burda que serían los soportes de las guías principales del verdadero casco, esa foto la tomo Juan Carlos Recaman en la finca de la Guaca (Juan Carlos después se convertiría en fotógrafo profesional y vive hoy en Nueva York), ese día navegamos en vino y buena comida en la casita que Roberto y Maritza tenían en La Guaca, por coincidencia La Guaca fue la primera finca en la que yo pase muchas tardes cuando llegue a Colombia con una de las familias dueña de esta La familia Welti.

La receta para desarrollar un proyecto tan complejo, no la tenía nadie de los que estábamos ahí, Roberto conocía el proceso, Dario también, pero los detalles, y la planeación y recursos que se necesitaban tener en cuenta vendrían a ser el gran reto de esto, además del ritmo de trabajo y la dificultad de contar con materiales en Colombia, a mi lo que más me sirvió es que llevaba años desarrollando proyectos complejos desde armar carros antiguos hasta construir aeropuertos en Arauca, pero la Escandalosa me graduó en paciencia.

Tengo que decir que pronto Dario se retiró del proyecto y se fue de Colombia, y entonces se trajo a una americana que Roberto conocía, valga la pena decir que a todos los extranjeros que fueron cuatro se les sacaron visas de trabajo, se les consiguió donde vivir y se les tenía que pagar cumplidamente, además La Guaca no sería el sitio, Roberto armo el astillero en el Club El Portillo, porque se cansó de esperar que en el Muña la definieran si iban a o no con él en esa idea (para esa época Yo era socio del Muña), La Escandalosa tomo tres años y dos meses, y eso que iba a ser un proyecto de año y medio.! Saquen sus propias conclusiones de lo acertados que estaban los números y las demás partes del programa.

Para esa época INTERNET ya era de gran ayuda, la mayoría de los materiales se trajeron y se compraron usando esta herramienta, nosotros hicimos varios viajes a la Florida y a Inglaterra aprovechando las vacaciones y trajimos otras piezas, muy pronto el astillero y el barco se convirtieron en un centro de reunión los fines de semana, muchos navegantes conocidos y desconocidos llegaban a ver que estaba pasando, llevábamos sanduches y vino, íbamos con los amigos, los suegros, y se pasaba el tiempo viendo crecer este sueño que cada día era más real, de mi padre para adelante muchos creían que yo era “Un loco” y otros pensaban que estaba botando plata, todavía hoy no podido mejorar esa imagen en varias personas, así pasa con estos sueños.

Dos temas fueron muy complicados de resolver. El primero el mástil, el segundo era la quilla; Ya había tenido la experiencia tanto en el proyecto del bote de Cartagena, como en unos Dragones que mi padre había comprado años atrás y que merecen muchas hojas para contar esa historia, pero a mitad de los 90´s la industria de mástiles tuvo una crisis, las empresas americanas había dejado de fabricar mástiles para embarcaciones medianas, se habían focalizado en los modelos deportivos y en los veleros ligeros, y las europeas se habían concentrado en Suecia, Dinamarca y Francia, con algunos en Inglaterra, pero conseguir un mástil de las especificaciones que necesitábamos era muy complicado y carísimo! para darles una idea el valor estaba entre $ 14,000 y $ 25,000 dólares de esa época más el transporte a Colombia, eso ya era mucho, fuimos a Florida y en California teníamos al diseñador del barco (Lyle Hess) quien nos hizo algunos contactos, pero no se lograba nada, los de segunda eran o poco adaptables o muy dañados, de pronto el tío con el que navegaba en Florida me llamo una tarde, una persona que él conocía en la zona de Fort Lauderdale y muy metido en la industria de navegación había sido nombrado gerente de la empresa inglesa más reconocida en mástiles e iban a montar una fábrica en esta zona, y podía estar interesado en el proyecto. Montamos en un avión con los planos y Claudia y Yo nos fuimos a vernos con el personaje, lo bueno de estos proyectos es que asocian a otros soñadores, y esta uno rodeado de personas que también han apostado a cosas distintas, y este era uno más de los que estaban apoyando este proyecto, esto confirma lo que muchos sabemos y es que si quieres hacer algo diferente no trates de hacerlo con quienes hacen siempre lo mismo.

Finalmente el mástil se construyó en esta fábrica, que además es la que hace los mástiles de la Copa América o los hacía en esa época, y fue el UNICO que se hizo, pues durante la fabricación vendieron el lote para un centro comercial, el mástil salió de fábrica en una caja de diez y seis metro de largo y vino a Colombia en un avión DC-10 que venía a cargar flores, trastearlo de Fort lauderdale al aeropuerto de Miami fue bastante particular, pero se logró traer, el costo fue importante pero logramos un mástil nuevo de altas especificaciones, la quilla pesa cerca de 2000 kg y está compuesta de madera sólida y plomo fundido, Roberto hizo un molde en madera y una base en la tierra, tenía que fundirse el plomo en una forma que pudiera salir liquido de manera controlada a la formaleta y además debía fundirse en lo posible en una sola colada, han ustedes comprado 1400 kilos de plomo alguna vez.?, y como los fundimos.?, pues una hoguera gigante con un antiguo cuerpo de un calentador, con tubería y llaves para que fluyera y unas bases metálicas, si no recuerdo mal Jaime Lobo Guerrero apadrino el procedimiento, y ahora piensen en que hay que moverla y atornillarla a una pieza de madera que tiene más o menos 18 pies de largo y setenta centímetros de alto y que esta como a ocho metros de donde se fundió la pieza, y si quieren hacerlo algún día, 1300 kilos de plomo no se consiguen hoy muy fácil, muchos salen del barrio Siete de Agosto de baterías viejas…

Las velas fue otra de esas situaciones entre conocidos, Roberto conocía a Bill Shore, le conto del proyecto y se entusiasmó, su fábrica hizo las velas, y aquí llegaron, la mayor quedo grande……un par de años después Maritza las llevo a Bill Shore y nos la ajusto al tamaño, finalmente llego el gran día el 19 de diciembre de 1999 se iba para el agua, todos listo, muchos invitados, pero y la grúa que venía a alzarla y a montarla en un camión cama baja no aparecía, pues en un “desconecte” de Roberto se había olvidado de asegurarse de que vendría….ahora si íbamos a quedar como unos locos..!!, Claudia y Maritza volaron a Gachancipa a lograr que viniera, y los convencieron, llegaron a las 2 de la tarde y a las 6.15 pm entro al agua, mi suegro quería cantar el himno nacional, y nosotros llenos de emoción no lo podíamos creer.

Hoy 17 años después hemos pasado días y horas maravillosas, muchos amigos han pasado por La Escandalosa, el Club El Portillo no nos dejó regresar al Muña, e ingresamos como socios, creemos que en muchos paseos de domingo y en muchas familias que van a Tominé aparecen fotos de La Escandalosa navegando, lo más importante fue que allí nació la serie de regatas hoy conocida como “Regatas Crucero” y de tres barcos que iniciamos pasando una buena tarde, hoy hay más de sesenta veleros que están en Tominé, La Escandalosa con sus casi siete toneladas ya no va a esto, pero nos queda el recuerdo de haber sido quienes iniciamos una nueva etapa de la vela en Tominé, ahora es  probable que la Escandalosa vaya a otras manos, ojala donde la cuiden y la quieran como ha sido en nuestra familia, los sueños no terminan muchas veces como uno se los imaginó.

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2 Comments

  1. Carlos Gallon

    Protesto. La Escandalosa es patrimonio nacional y no puede salir del Club el Portillo.
    Muchas gracias por la crónica Felipe.
    Atte. Carlos Gallón

  2. Santiago Douat

    Que buen artículo ….. Felipe sigues siendo un GRAN romantico y no puedes dejar de ser el único ARMADOR NAVAL DE TOMINE . Hay que arrancar con otro proyecto .
    Los socios del Club Nautico el Portillo eataran por siempre agradecidos por todos tus aportes e iniciativas
    Un abrazo
    Santiago Douat

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